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miércoles, 31 de octubre de 2012

EL HOMBRE ANTE EL MUNDO DESNUDO


a Daniel...






Se desnuda el hombre
ante lo grandioso,
con su espíritu inclinado
apela respuestas con su mirada,
esa profunda y misteriosa.
Es el hombre que ha amado
hermoso, limpio, perfecto
tendido en el suelo calmado,
junto al mar
junto a un mar agotado
de su entrega al viento

El sol lo besa,
y la brisa lo acaricia
la roca lo enamora
y la arena lo goza.

Hallarás las respuestas
- lo sé-
y aún solo
no hay miedo,
ni soledad.




Quedan en la arena las huellas desnudas
del hombre desnudo
Las huellas de tu pasado
y de tu aún dormido futuro;
marcando con tu alma las del presente
donde el sol ilumina su camino
siempre atendiendo al horizonte

Y hará el amor a las dunas
de otras pieles doradas
-piernas que se cruzan y descruzan-
no pudiendo evitar las melodías
ni los trazos de la belleza.

En una simbiosis de pasión
donde no hay cabida al pudor
porque se confunden sinceras:
las olas de la arena con las del mar
el azul del cielo con el del agua,
espumas de sal con sabor a miel
es donde las distancias se ladean
recortando las figuras
en juegos inocentes de luces…

Y ya, después del éxtasis
se calma la andadura que - aún así-
prosigue en busca de las dudas…

Continúa muchacho,
continúa
indagando entre las dunas
investigando a las olas,
tú desnudo
porque no dudes
ni un momento
que así
las respuestas llegarán solas.



Ana López
Octubre 2012





lunes, 29 de octubre de 2012

AMANDO SIN MEDIDA, DESPUÉS RENDIDA





Hazme
                el amor
y déjame
 sumergida en tu calor,
y en tu piel, en tus poros y en
                          tu espacio,
mojada, para nadar despacio.
Navegando en humedades,
acallando necesidades,
acariciando intimidades;
explorando realidades:
tuyas y mías.
A esos lugares que
                   reservo,
          y me enervo.
Ámame como quieras,
sáciame encontrando:
¡pero déjame temblando!
     Déjame susurrarte,
                  suspirarte,
al oído intimidades.
Sin prisas ámame,
               gózame,
hiende los espacios;
libérame de estos lazos
que hay entre nosotros.
                       Ahora,
                      adora
los momentos.
Y luego abrázame,
             siénteme
en el descanso,
como si acabara
        el mundo,
quedando mudo
Como si el horizonte
 se perdiera,
desapareciera
en un mar
 lleno de silencios, quiéreme,
que necesito tu aliento.
Después de la locura,
cuando se calma la postura,
y queda todo sereno,
               sin veneno
sólo amor


Haz de mi cuerpo
 una caricia,
sin esa malicia
que tras la fuerza, relaja.
Necesito la paz
 y el descanso,
en tu remanso;
entre estremecimientos.
Que me recuerdan lo vivido,
y me sobrecogen el sentido.
Cariño, ámame como quieras,
                     vibrando,
¡pero déjame temblando!
Para después abrazar
 mi alma,
para después sostener
 la calma.
Sucumbiendo a la noche desmayada,
sobre nosotros su luna preñada
da a luz millones de estrellas,
para iluminar nuestro techo con ellas.
Y de nuestro amor
quedan de cansancio goteando,
parpadeando,
brillando.
Ámame de nuevo,
vida, como tu quieras.
Ámame,
¡pero déjame temblando!

©Ana López
Del libro "Rincones de Mujer"
Abril 2011

miércoles, 24 de octubre de 2012

ANSIAS DE ENCONTRARTE





Yo soy una inquietud,
inquieta buscándote
entre la multitud
y nunca hallarte;
o encontrarte dormido
en sueños de colores
que nunca he querido
gastar en imágenes:
el arco iris del futuro.

En el remanso de lo etéreo
me mantengo,
soy impaciente,
y la zozobra sostengo
de mi alma y mi mente.
Pero más no me consiento
necesito tenerte
dejar de viajar en el tormento
de la nada persiguiéndote.

Mas de nada la nada sirve,
me parece estar
pero no consigo percibirte
en los coros del azar.
Escuchando tu voz
persigo esas estelas
que en el mar se reflejan…
no son tus entretelas
es el llanto que las estrellas dejan.

Indago
de los ríos sus cauces
que festejan alegres
sus besos voraces
a las rocas agrestes.
Y no te veo

Vuelo como gaviota
por encima de los acantilados
elevando la trova,
hasta los verdes prados.
Es para que escuches
los ecos y los llantos
que en mi induces
te he dedicado ya tantos…
… y aún me seduces


Media vida llevo
besando tus armónicos,
roces en piel sin apenas tocar,
en el tiempo son cósmicos;
del universo me envuelvo
besando tu velo
ese que de tan ingenuo es largo
-eterno- y  a ti no llego.

Que triste es pensar
que nunca lo lograré
que no conseguiré alcanzar
tu mundo, el que no conquistaré.
Aunque me haces señas
para que sepa
que tras tus huellas
el cielo está abierto
¡pero yo no te encuentro!

Te veo a través de una ventana
entelada por el tiempo y la lluvia vieja,
te desvaneces en la mañana
y meces un “no” con la cabeza.
Te pierdo entre la multitud,
ya vuelve a inquietarme
inquieta, la proterva inquietud.


©Ana López
Del libro "Rincones de Mujer"
Junio 2011